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| Review de El Rey Leon |
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The Lion King traslada la historia de Hamlet a la sabana africana, donde con una escena inicial emotiva y espectacular, el nacimiento de un cachorro de león, heredero de la dinastía real, es anunciado.
Este pequeño felino, Simba habrá de crecer guiado por verdades sencillas pero profundas, sabios consejos aprendidos de su padre, Mufasa (voz del innigualable James Earl Jones). La cinta halla en esta relación paternal una riqueza enorme (digna de la envidia de Spielberg), entregándonos una visión perfecta de lo que debe ser un padre, que en el alma de un hijo siempre será un Rey y por tanto, una fuente inagotable de valor, sabiduría, gallardía y bondad.
La oscuridad de la historia surge en la figura de Scar (espléndida voz de Jeremy Irons), el león hermano del Rey y uno de los villanos más interesantes de Disney; Scar pronto se encargará de hacerle entender a Simba que en el mundo no todo es tan bueno ni perfecto, y que el sutil equilibrio de la vida, del que tanta referencia hace Mufasa, puede ser roto en cualquier momento.
A base de una trampa meticulosamente planeada con tres hienas algo locas y aprovechándose del afán aventurero del cachorro, Scar hará de Simba un fugitivo y se apoderará maquiavélicamente del trono. Es aquí que la computadora hace su aparición con una estampida trabajada digitalmente de manera soberbia, donde la cámara asume movimientos y posiciones, hasta ese momento imposibles en una cinta de dibujos animados.
Durante su exilio, Simba conocerá a Pumbaa y Timón, dos criaturas que viven lejos de su reino, en una región más verde pero con menos animales; allí, el trío se acostumbrará a vivir al abrigo de la madre naturaleza, orientando siempre sus vidas al son de una filosofía muy peculiar "Hakuna Matata" o lo que es lo mismo, olvídate de toda preocupación.
El tiempo transcurre, hasta que el destino considera que el momento del retorno ha llegado, ofreciéndole a Simba, ahora un león adulto, la oportunidad de reclamar el sitio que en orígen le corresponde y que su tío, hasta ese instante, había usurpado.
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